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Jueves, 18 Agosto 2016 00:00

ODONTOFOBIA Destacado

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Una de las principales consecuencias de padecer odontofobia es que el hecho de retrasar las visitas al dentista y con ello los exámenes dentales rutinarios hacen que el problema se agrave con el tiempo y que acudamos a la consulta solo cuando el dolor se hace insoportable.

De esta manera una leve dolencia con fácil solución se convierte en un problema más grave, que necesitará un tratamiento más invasivo, lo que reforzará las creencias negativas de estos pacientes sobre los dentistas.
1. Convertir al odongólogo en parte de la rutina de salud desde la infancia. Es importante para los pacientes que ya lo padecen, acudir por lo menos una vez al año a la consulta. Las revisiones dentales no duelen, evitan trastornos mayores y hacen que el miedo vaya desapareciendo, ya que el paciente se da cuenta de que la visita no ha sido la mala experiencia que había imaginado. Puedes programar una frecuencia para acudir a tu dentista de confianza, por ejemplo, en marzo y septiembre, para lograr así convertirlo en un hábito.
2. Sinceridad y confianza. Si un paciente tiene miedo es importante que hable de ello abiertamente con el dentista pues, los estomatólogos son conscientes de ello y saben que esos pacientes necesitarán más tiempo y dedicación. Es importante la empatía y la capacidad para hacer que el paciente se sienta relajado y en un entorno de confianza es básico.
3. Visita de 'reconocimiento'. Cuando los pacientes advierten al pedir su primera cita que lo suelen pasar mal en el dentista, los expertos aconsejan que lleve a cabo una visita antes de pedir hora. Ese día el doctor le enseña la clínica y le explica las nuevas tecnologías y técnicas dentales que se usan hoy en día que ayudan a que las prácticas no sean dolorosas, de modo que la primera consulta será más cómoda y relajada.
4. Mejor a primera hora. Es aconsejable acordar la cita en un momento del día en el que no tenga que acudir a ella con prisas y llegar antes a la cita concertada. Asimismo, es una buena opción, agendar la cita por la mañana para que el paciente no esté pensando todo el día en su miedo a acudir al dentista.
5. Acudir al odontólogo con un amigo, pareja o familiar puede hacer que se sientan con más confianza a la hora de acudir al dentista.
6. Usar técnicas que te distraigan Una vez en la sala de espera puede hablar con alguien, leer un libro interesante, hacer llamadas a personas que nos diviertan o agraden o buscar ese viaje de vacaciones que quieres planificar pronto en Internet a través del móvil.
7. Cuando estás en el sillón del dentista, puedes probar con trucos sencillos para eliminar los nervios. como contar hacia atrás, hacer operaciones matemáticas, elaborar listas de libros, de discos, de la compra o de cualquier otra cosa que desees.
8. Infórmate de técnicas de relajación que te pueden resultar útiles y elige la que más se adapte a tu forma de ser. Las más prácticas pueden ser: relajación respiratoria, relajación muscular progresiva o relajación autógena.
9. Tu mente, la mejor aliada. Piensa en algo agradable, visualiza una imagen que te ayude a obtener un efecto relajante. Darte autoinstrucciones como "deja de atender a lo que está haciendo el dentista y concéntrate en respirar profundamente" puede resultarte útil en un momento de crisis,.
10. Que el miedo no te paralice. Recuerda que debes comunicar al dentista en todo momento si sientes algún tipo de dolor o molestia, pues todos tenemos distintos umbrales del dolor y el profesional ha de conocer el tuyo.

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