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Martes, 04 Julio 2017 00:00

PRIMERA VISITA AL ODONTOLOGO Destacado

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Es normal que un niño trate de evitar nuevas experiencias. Como padres hay que transmitir normalidad y calma. De lo contrario el niño entiende que el miedo que tiene está justificado. Cuando prepares a tu hijo para la visita dental no emplees palabras que puedan asustarle como “aguja“, “inyección“, ” pinchar”.

Términos como “un pequeño pellizco“, “agua para dormir tu diente“, “cosquillas en el diente” son mejores para el niño. El dentista y el equipo dental te pueden ayudar a encontrar las palabras apropiadas.
Algunos dentistas piensan que es de ayuda tener los padres al lado durante el tratamiento del niño. Sin embargo algunos otros piensan que no es buena idea. Si su dentista le pide que abandone la sala de tratamiento, no se sienta que está abandonando a su pequeño. La mayoría de los niños reaccionan mejor cuando sus padres no están presentes.
Consejos para los padres
Es normal que los padres al llevar a su hijo al dentista sientan aprensiones o desconfianza sobre cuál será la reacción del niño al tratamiento dental. Hay que educar y motivar al niño para que no llegue al consultorio con dudas, temor ni miedo.
Para los padres es de gran consuelo saber que el niño participará gustoso en la nueva experiencia. Para ello es fundamental:
• No utilice nunca la odontología como amenaza de castigo. Es muy recomendable no obligar al niño a comer o hacer algo que no le gusta con la amenaza de llevarlo al dentista o la inyección con anestesia. En la mente del niño se asocia castigo con dolor y cosas desagradables. “Si sigues comiendo dulces te tendremos que llevar al dentista” no sería lo más indicado. Tal vez “Si sigues comiendo dulces tendrás caries o agujeros en los dientes” sería más conveniente. Transmitiendo al niño que el problema es el dentista no educamos a nuestro hijo. Educamos si conseguimos que interiorice que debe cuidar su cuerpo y protegerlo de elementos nocivos. Si conseguimos que se protejan ellos mismos de los dulces en el futuro se sabrán proteger de otros excesos (tabaco, drogas,….)
• No expresar miedos personales al dentista ante el niño. La causa primaria del miedo en los niños es escuchar a sus padres quejarse de sus experiencias personales con el dentista. Además de no mencionar sus propias experiencias desagradables, pueden evitar el miedo explicando de manera agradable que es la odontología, los beneficios de tener una sonrisa bonita y lo amable que será el dentista.
• Para los padres que aún temen los servicios dentales, actualmente hay muy modernas y cómodas técnicas para el manejo del niño en el consultorio. En consecuencia no hay necesidad de que el niño ni los padres tengan miedo al tratamiento dental. Generalmente se encuentran dificultades cuando los padres u otras personas han inculcado temores profundos en el niño. Por eso los padres también deben ocultar sentimientos de ansiedad, especialmente cuando llevan a su hijo al odontólogo.
• Familiarizar a su hijo con la odontología llevando el odontólogo sin necesidad de que tenga dolor. Así se irá acostumbrando al consultorio y comenzará a conocerlo. El odontólogo cooperará plenamente saludando al niño con cordialidad y llevándolo a recorrer la clínica, explicando y haciendo divertidas demostraciones con el equipo dental. En estas visitas se realizan aplicaciones de flúor o se enseña el uso correcto de utensilios de limpieza dental.
• Remarque el valor de realizar visitas dentales regulares, no sólo para preservar la dentadura, sino también su salud en general. Desde el punto de vista psicológico, el peor momento de llevar a un niño al dentista es cuando sufre un dolor de dientes.
• Es importante no sobornar a los niños para ir al dentista, esto da a entender al niño que debe enfrentarse a algún peligro a algo que no le gusta.
• Nunca tratar de vencer el miedo al tratamiento de sus hijos por medio de burlas, o ridiculizando los tratamientos dentales, en el mejor de los casos sólo crea resentimiento hacia el dentista y dificulta sus esfuerzos.
• No deben prometer al niño lo que hará o no el odontólogo, el dentista no debe ser colocado en una situación comprometida donde se limita lo que puede hacer para el niño. Tampoco se ha de prometer que el dentista no les hará daño, pero en su caso las mentiras sólo llevan a decepción y desconfianza, es mejor dejar que el niño se acostumbre a tener confianza en lo que se le hace y que todo lo que pueda sentir es pasajero.
• Varios días antes de la visita al dentista, se comunicará al niño de manera natural que irán al dentista. Los padres nunca han forzar las cosas mostrando al niño exceso de simpatía, mimos, miedo o desconfianza.
• Se deberá encomendar al niño a los cuidados del dentista al llegar a la clínica y no deberán entrar en la sala de tratamiento a menos que el odontólogo lo solicite. En este caso al entrar al consultorio deberán actuar tan sólo como espectadores y tratar de no hacer conversación con el niño.
• No permitir que otras personas expliquen sus niños historias aterradores sobre visitas al dentista, esto influirá en la opinión del niño hacia el dentista.

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